Al borde del error,
a punto de perder el equilibrio
en una inclinación sutil
no del todo prevenida
una luz feroz me parte a la mitad,
me salva de mí misma, me aleja,
me desangra (me hace llorar)
Y purifica.
Acostumbrada a no olvidar
a ir más allá de mí
por estar con todos los demás,
no en beneficio de mí misma,
esa luz feroz me muestra la verdad,
me desarma de toda mi bondad
y me recoge nuevamente
en la semilla.
En este invierno nítido
(a fuerza de la luz), puedo reposar,
mirar hacia delante,
empezar a crecer al borde del amor
hasta que una inclinación desprevenida
me haga tropezar,
y me precipite ya de lleno
en esta vida.
Carmen María
g de gato
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¿Qué se siente querer a un gato?
Ojo, que no pregunto «¿Qué se siente que te quiera un gato?», porque ya
sabemos que los felinos tienen sus maneras... ...
Hace 2 años

1 comentario:
uuuh qué bonito :)
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