jueves, 25 de diciembre de 2008

Mi quehacer navideño

O Carmen María de vacaciones

En la vida, estamos sometidos a una intensa presión para “hacer cosas”. La actividad continua no sólo cuenta actualmente con gran prestigio social, sino que es uno de los pilares de nuestro sistema económico. ¿Qué derecho tiene la gente a pasarse las horas muertas sin hacer nada, sin comprar nada, sin gastar nada, sin ir a ningún sitio, sin consumir energía, ni pagar entrada?

Sin embargo, uno de los recursos más valiosos del bienestar es no hacer nada, aprender a crear desde el aburrimiento, a ver surgir valiosas iniciativas desde un tiempo dedicado a la contemplación…por eso hoy me dedico a papar moscas, pensar en las musarañas, a patear la pared desde mi hamaca mientras sigo, por minutos, el vuelo de una pelusa sobre un dorado rayo de sol.

Y todo esto en mi look decembrino favorito. :P

sábado, 20 de diciembre de 2008

Germinó una estrella


Duele salir del fondo del pozo,
duele la carne empapada y a salvo,

duele toda esa miseria perdida,

los restos de luz
que quedaron aferrados abajo.

Aunque se sabe estrella,

llora su humanidad que ha quedado el fondo,
pero no del todo.
y se siente como muerta,
pero ha resucitado germinado en el lodo.


(De nos ser porque aún sigue adolorida,
Se diría que no es de carne el rojo

como de joya ardiente, de su herida).


Dolorosa y expectante en su llegada,

como brilla entiende que todavía está oscuro.

Abierta y luminosa como punto de partida

como se duele siente que todavía es humana,

Y ya salvo en la noche de su espera estrellada,

como vive, ella sabe que por siempre es divina
.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Donde todo empieza


Hace rato acostada en mi cama escuchaba a mi gata ronronear y leía una novela. Las últimas palabras del capítulo: “el lugar en donde todo empieza”, me conmovieron, porque el relato está lleno de dolor y de esperanza, lo mismo que la vida. Y pensé que el dolor y la esperanza son también un lugar de comienzo. Me incorporé, (mi gata también) y sonreí entre lágrimas porque ya estoy de vacaciones, porque dejo atrás tanto dolor y tanto aprendizaje, y estoy en duelo y me siento liberada. Porque dejar atrás situaciones, dinámicas, lugares, siempre significa hacer espacio para que la vida se llene de otras experiencias. Y yo sé (ahí está la esperanza) de que van a ser luminosas y enriquecedoras.

Luego fui a ver a mi hermana Cecilia quien acaba de dar a luz a su segunda niña. La primera, Maricarmen, con sus dos añitos es toda una cariñosa hermana mayor que sin embargo, está un poco necesitada de apapachos especiales. Pero para eso estoy yo, que la adoro, y juntas nos fuimos a caminar por el andador que atraviesa las calles de su colonia, y recogimos flores de todos colores, para admirarlas después en el interior de su sombrero. Y es que aquí en Yucatán, en pleno invierno los árboles y arbustos florecen y puedes ver las calles llenas de color a causa de las bugambilias, los ciricotes con sus flores anaranjadas y las enredaderas cuajadas de hilos rosa brillante. Y ya sé que este párrafo no se sigue del anterior pero tenía ganas de contarles lo de las flores.

Después regresé a casita para continuar leyendo y disfrutando de la soledad que se me antoja más que nunca. Y en esas estaba, acostada en mi camita, rodeada de mis libros favoritos. (mágicos, acogedores) cuando me rescató una amiga de mis sopor vacacional y fue entonces cuando me alegré una vez más de lo encantadoras que son mis amigas y del regalo que son las relaciones humanas.

Ahora mi plan es descansar, recuperarme y consentirme de este cierre de año tan intenso y telenovelesco, para iniciar el 2009 con mi nueva rutina de escritora (siento vértigo) de la que planeo compartirles aquí mis chocoaventuras.

martes, 9 de diciembre de 2008

Este invierno

Al borde del error,
a punto de perder el equilibrio
en una inclinación sutil
no del todo prevenida
una luz feroz me parte a la mitad,
me salva de mí misma, me aleja,
me desangra (me hace llorar)
Y purifica.

Acostumbrada a no olvidar
a ir más allá de mí
por estar con todos los demás,
no en beneficio de mí misma,
esa luz feroz me muestra la verdad,
me desarma de toda mi bondad
y me recoge nuevamente
en la semilla.

En este invierno nítido
(a fuerza de la luz), puedo reposar,
mirar hacia delante,
empezar a crecer al borde del amor
hasta que una inclinación desprevenida
me haga tropezar,
y me precipite ya de lleno
en esta vida.

Carmen María

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Escribo hacia adelante, como vivo.

“Aquello que los demás llaman desvío, es el camino que uno ha encontrado”. Koremblit


Eran las once de la mañana y terminé de dar mis clases, así que me dirigí a la oficina de la directora de la preparatoria donde trabajo y le pregunté si tenía tiempo para que habláramos unos minutos. Accedió. Así que me senté frente a ella y le solté: Quiero dejar la materia de la que soy titular. ¿Por qué? Porque quiero dedicarle tiempo y esfuerzo a mi formación como escritora.


Me duele el estómago. Estoy contenta. Hoy cobré mi aguinaldo y al mirar mi cheque supe que en muchos años no recibiré una suma parecida. Sólo daré las clases del taller de creación literaria: cuatro horas a la semana. A veces pienso que pagaría por estar en ese taller, lo vale cada minuto. Hoy estábamos sentados, como es nuestra costumbre, con las sillas formando un círculo. De pronto a un alumno le pareció ver que había una motita de luz sosteniéndose en el aire en medio de nosotros. ¡Ahí está! ¡Miren! De pronto todos habíamos despegado nuestros ojos del papel y señalábamos llenos maravilla y sorpresa la pequeña manchita que…no, no era una motita de luz, era una minúscula araña. Fue un momento mágico.


Justo ahora no sé cómo explicarme. Cómo compartir la alegría existencial que siento por mí misma. Quise compartirla con mi amigo el poeta. Nada. Temo llegar con mi enorme sonrisa y anunciar: “He dejado mi maravilloso trabajo porque estoy apostando por mi trascendencia en la escritura”. y mirar la incredulidad en los rostros de mis amigos. Pero, (me pongo en el lugar de la gente práctica) ¿quién puede garantizarme que esto sucederá, que podré salir adelante en mi apuesta por la literatura, que soy capaz de lograrlo? De igual manera, ¿quién puede decirme que no es posible? Parece que no me queda de otra que creer en mí, descaradamente, con alegría, sin pretensiones, sin antecedentes, pero eso sí, con mucho trabajo. Hace unos días un talentoso y muy joven alumno me decía: __¡Carmen María, quiero ser famoso!__ Que eso no te preocupe ni te desvele,__ le contesté,__ mírame a mí: jamás he deseado ser famosa, y sin embargo, lo seré.

martes, 18 de noviembre de 2008

Me gusta pensar ahora que paso los treinta, que he dedicado mucho del tiempo pasado a estudiar literatura, filosofía y religión, pero lo que más me gusta es la síntesis que he sacado de mis incursiones en estos temas. Me siento con mayor paz respecto a la vida, la existencia y la sociedad. He sido una derechista convencida y una izquierdista enamorada, pero ahora sólo soy una mujer que también es espiritual que también es comunidad y que también es familia. Sé que no puedo vivir si me desconecto de mi lado creativo y que éste se puede desarrollar en el arte mismo o inclusive en lo doméstico. Conservo y avanzo, he roto esquemas y me liberado de estructuras demasiado rígidas para mí, no sigo modas ni pertenezco a ningún estrato social estereotipado. Me gusta ponerme vestidos y usar el pelo corto, la ropa hecha en casa y las excelentes prendas que adquiero en las baratas. A veces puedo ponerme mi hipil y al otro día mallones, y sigo siendo yo misma.

Tal vez sea que vivo en una ciudad hermosa como es Mérida, o tal vez sea por haber crecido rodeada de gente de buena voluntad, o porque mis amigos son la gente más generosa y comprometida de quienes tenga yo noticia, pero CREO en la gente, en su capacidad de amor y de desarrollo personal, creo en la solidaridad, en el apoyo y en la alegría de convivir. Creo que los niños son maravillosos aunque mis amigas sientan que soy muy firme con ellos, lo cierto es que a mis sobrinos les gusto. Creo que los adolescentes son sorprendentes y admirables, y doy clases en primero de prepa desde hace más de seis años. Creo que los jóvenes son justamente idealistas y críticos y que los adultos tienen (tenemos) remedio y mucho que enseñar y que también aprendemos y modificamos lo que es necesario.


A unos días de cumplir años estoy conciente de que estoy en pañales en ciertas áreas de mi vida, lo que es excelente porque todavía tengo mucho que experimentar. Pero también sé que he remontado con duro esfuerzo situaciones difíciles, violentas, tortuosas. Pero no sólo soy una sobreviviente, no me gustaría quedarme en eso. Prefiero pensar que no he pasado por alto ninguna dimensión de mi vida, y tampoco la que implica crecer, fallar, disfrutar, compartir, crear. Soy demasiado apasionada para vivir en la paz indiferente que a veces se me antoja, soy demasiado emocional para no involucrarme en mi vida y en otras vidas con todo mi corazón, y soy demasiado física para quedarme colgada de mis sueños.


Porque intuyo que, antes de empezar esta ventura que me ha llevado más de treinta años, todo era como un sueño, pero he despertado para hacer mis sueños realidad. ¡Y lo estoy disfrutando!

sábado, 15 de noviembre de 2008

Hoy como a veces de repente no sé

Podría sentirme más feliz,
pero sucede que estoy cansada...
ha sido una semana larga e intensa
por no sé que ansiedad
una serie de alegrías
por supuesto mucho trabajo
y ciertos miedos.
Ayer tuve otro presentimiento.
Era muy noche ya
no sé porqué sentí que estaba en el desierto
quiero pensar que todo es mi cansancio
que no pasa nada y si no pasa nada, mejor
si la paz se queda en vez de la novedad
yo seguiré bailando y escribiendo
De pronto me parece que se fue la luz
y que está lloviendo
los semáforos no sirven
y no quiero patinarme
ni quedarme dormida
ni dar media hora de curso más
ni volverme a sentir desconectada
Mañana tal vez
si todo fluye
en una celebración más de mi vida
instalada en el amor más perfecto
de quienes son mis amigos
todo vueva a la paz
y yo duerma en mí misma
y me deshaga por favor
de las incertidumbres que no quiero pasar
ni una sola vez más ningún día

domingo, 9 de noviembre de 2008

Alzando la voz por la poesía


Ayer se inauguró el “foro semanal para la celebración de la palabra, el goce de la poesía” es decir, la lectura de poemas a micrófono abierto en Chocolate Café. Yo estaba más que entusiasmada con la idea…de todos es sabido que soy adicta a las galletas, los abrazos y los poemas, así que contaba las horas para este evento. Llegué con mi puntual inconveniencia de siempre, y saludé muy contenta a Fernando de la Cruz, a quien hace más de cinco años no veía. Mientras esperábamos que llegara los primeros asistentes me fui poniendo más y más nerviosa, pero una “nerviosidad” bonita, expectante, como la de las primeras citas.

El lugar muy a propósito, al aire libre, rodeados de paredes de piedra y plantas acogedoras, justo a la hora de la tarde en que ésta pierde su transparencia y la poca luz artificial empieza a cobrar protagonismo. Unas cuantas mesas redondas y el atril muy a la mano. En la mesa donde compartía mi nerviosismo con el anfritrión, llegó al poco otro Fernando, el autor de Y sintió mi Alma tu Desdén. Gracias a su amena plática pudimos relajarnos un poco e iniciar la lectura de poesía con una introducción a cargo del organizador del evento (Fernando de la Cruz, ¿ya lo había dicho?) en donde se recalcó la dinámica del mismo: “…todo quien lo desee puede asistir cada sábado de cinco a siete a leer sus poemas propios o ajenos. Todos los grupos literarios son bienvenidos. Los lectores deben irse apuntando en la bitácora de lecturas y se respetará ese orden. Se vale aplaudirle a cada lector, apapacharlo, invitarlo al cine, pero no criticar su obra….los lectores regulares tendrán oportunidad de publicar su obra en una antología una vez que se haya reunido material suficiente”.

Después de estas palabras de bienvenida, pudimos disfrutar de un fragmento de Muerte sin fin, que escuché mientras admiraba la transparencia del vaso de agua que había ordenado Fernando Muñoz. Para entonces, aunque parezca imposible, mi sonrisa había crecido un poco más…y así me llegó el turno de leer, me puse de pie y me sentí muy cómoda frente a los asistentes, aunque no menos nerviosa. Saludé, platiqué un poquito sobre los poemas que leería, y me dispuse a leer a Luzmaría Jiménez, su hermoso poema Para Contar Cualquier Historia, cuyas frases por poco me hacen llorar una vez más:

Para contar cualquier historia vieja. Para que el tiempo
reconozca que sangre, o grito, o verso es vida.
Para decir tu nombre
y no caer en un proyecto de monotonía.
Para que las flores de Baudelaire encuentren
esa capacidad de asombro
y abrir al hombre una memoria compartida.
Para que las palabras que evitan desangrarse
pierdan esa solemnidad de pompas de jabón.
Para que este dolor de piedra y ala
que se alza desde el pecho hasta la luna
encuentre la cicatriz precisa.
Para que este miedo con percusión oscura
de campanas se seque al sol.
Para que esto y aquello no se nos vuelva añicos,
debemos usar algo la locura.

Detesto a las abejas desde niña
porque jamás poseerán los mares.

Pues porque necesito un poco de esta locura que se traduce en palabras pronunciadas en voz alta, y porque disfrutar de la poesía en comunidad es una actividad tan gozosa y estimulante que no puedo dejar ya de hacerlo, planeo regresar al Chocolate Café el sábado que entra. Se me ocurren mil poemas por leer, por supuesto, algunos míos. No me van a alcanzar los sábados para hacerlo. Ojalá que cada vez podamos compartir más.

jueves, 6 de noviembre de 2008

...

Por un momento casi me he quedado sin palabras, pero es de emoción y de no saber cómo procesar todo esto bonito que está ocurriendo en mi vida y a mi alrededor.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sobre la vida en día de muertos

Mis amigos los comprometidos sociales me llamaron hace rato para recordarme que hoy teníamos reunión. Desde hace casi cuatro años tengo el privilegio de reunirme dos veces al mes con este grupo tan singular de gente cálida, profunda e inquieta. En esta ocasión, como la fecha lo amerita, hablamos sobre la muerte. Yo no tenía idea de qué quería compartir; es verdad que tres de mis abuelos ya fallecieron, pero los traté tan poco y esto fue hace tanto, que su evocación, sin dejar de ser importante, no parecía muy significativa en estos momentos.

Sin embargo la ausencia ( y según nuestra fe, la presencia) de seres queridos recién fallecidos fue muy sensible esta noche, pues casi cada uno de mis compañeros ha tenido pérdidas cercanas en los últimos meses. También contamos con la visita de unos amigos de España, padre e hijo, que vinieron a México a celebrar el paso a otra vida de la esposa y madre que falleció hace un año. Josete, que así se llama el viudo, nos compartió la enorme riqueza de poder celebrar con las tradiciones mexicanas este viaje de su esposa y de dos de sus hijas a otra vida.Y yo me puse a pensar en lo que me significa la muerte. Y la reflexión sobre la muerte me llevó a una reflexión sobre la vida:

Desde niña he luchado por la vida. Primero, porque le temía en mis sensibilidad de niña pequeña, después, por aquella enfermedad degenerativa y paralizante que me aquejó y que logré vencer, y más tarde, durante mi adolescencia y juventud, porque no sabía cómo vivirla.

Durante los años que sufrí depresión la Vida parecía como una meta lejana de la cual ya casi no recordaba sus colores y sabores, pero estaba segura de que estaba ahí, detrás del espejo empañado, y que volvería a sonreírme. Por fortuna, ahora no sólo me sonríe, sino que también me sorprende. Y cuando digo vida me refiero a esa energía, a esa renovada presencia de luz, a ese movimiento dinámico, esa creatividad generadora de oportunidades, a ese gusto por lo más cotidiano, a esa percepción de los milagros diarios.

Y es que ahora no siento que lucho, sino más bien, siento que es la vida la que me sale al encuentro y sorprende. A veces, cuando me da la tentación del desánimo y la inmovilidad, la vida se impone y vuelve la alegría. Es verdad que la muerte está presente. Ayer me enteré que murió la venadita que rescataron mis padres; hoy, que acaba de fallecer el papá de un primo mío. Hace rato, me di cuenta de que cierta ilusión está más que muerta. Y está el dolor, y el desánimo, y el breve instante de desesperación.

Pero por suerte la vida tiene fuerza propia: Abrazo a mis amigos y agradezco su existencia; me deslumbra la luz de los ojos de mi sobrina de dos años; canto a voz en cuello y bailo improvisadamente en la Noche Mexicana; muero de la risa platicando con mi amiga María; me concentro y disfruto los textos que escribieron mis alumnos.

Después de escuchar las palabras mojadas en lágrimas con las que mis amigos compartieron la fe en la vida, al evocar la muerte de sus seres queridos, y al constatar que la existencia de estas personas extraordinarias está marcada por la entrega y el compromiso consigo mismos, la familia y la sociedad, me volví a mi casa con una certeza que me expande el corazón: Esto que llamo vida no es la idea consoladora de lo que “hay que apreciar” para no pensar en los dolores de la existencia, no. Es una fuerza arrasadora, impositiva, cierta. Es algo más grande que todos nosotros, que supera lo que yo soy, sufro o alcanzo a disfrutar, es la Verdad que amo y que me mueve.

jueves, 30 de octubre de 2008

Vivir

Son las ocho de la noche, voy al closet en busca de la ropa que me pondré hoy. Tal vez los mallones negros y el blusón de flores grandes y ribetes negros, y por supuesto, zapatos altos. Llego al salón y la música ya está puesta: Otros Aires y su versión contemporánea y electrónica de los tangos de siempre. Sonrío a los asistentes, le sonrío a mi propio reflejo en los ventanales ennegrecidos por la noche...

La clase inicia y Juan y yo modelamos el abrazo de tango y aprovechamos para mostrar cómo es el abrazo durante el baile. Todas las miradas están en nosotros. Un momento después, Juan delante de los varones y yo delante de las mujeres, reproducimos los movimientos del paso básico. El resto de la clase corrijo posturas, modelo pasos, bailo con los chicos, hago el papel del hombre en varias ocasiones, camino de un lado al otro del amplio salón sobre mis tacones altos, al ritmo de la música, sintiéndome la mujer más glamorosa y feliz del planeta. Casi al final de la clase, mientras varias parejas practican el paso básico, yo les muestro a unas chicas cómo hacer los ochos apoyadas en la pared, hacia delante, hacia atrás….y la melodía termina y con ello la clase.

Al salir del salón, en compañía de Juan Manuel y Malena, miro a unos estudiantes que llegaron al curso sin pareja, presentarse y compartir impresiones con unas chicas que han hecho lo mismo... nos damos las buenas noches y nos despedimos, con entusiasmo, hasta el próximo lunes.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mitad mentira



Vuelvo a mentir con gracia.

Estos días han sido luminosos

como si el cielo razo no existiera

y todas las moléculas del sol

vinieran a intalarse aquí en tu ausencia.

No extraño nada, una libertad fresca

me circunda energizada.

A veces, cuando pienso en ti

y fallece como piedra la esperanza

vuelvo a mentir: Me siento bien,

tan solo mis pestañas sostienen

una vaga inclinación de tristeza

y acallan el pequeño rumor de un llanto

abandonado en esa almohada.

Pasan los días y camino

casi con alegría, casi sin rabia,

lejos de ti, con mi sonrisa,

como una bandera

de mentiras necesarias.


*el primer verso es de un poema de Cortázar

martes, 28 de octubre de 2008


Hace seis meses que tomo clase de tango, pero todavía no puedo decir que lo bailo, aunque a veces sucede esa magia. Yo solía considerarme buena bailarina, y pensé que al tango era cuestión de unas semanas para agarrarle el modo. Bastó un solo día de clases para enamorarme de él, y sin embargo, resultó más complicado de lo que suponía.

Sin embargo, siempre lo disfruto, pero sobre todo ahora que siento que el abrazo es más estrecho y al mismo tiempo más libre, que los pasos fluyen no sólo con limpieza, sino también con sensualidad, y es una sensualidad que nace del gusto de interpretar, con ciertos giros, boleos, ochos, ganchos y caminadas, una melodía dramática, profunda y llena de vida. Con el paso de los meses descubro agradables sorpresas que el tango ha traído a mi vida. No sólo una amistad más respetuosa, compresiva y disfrutable con Juan Manuel, quien es mi maestro y pareja de baile.

Esta singular danza me ha regalado también una conciencia corporal que se ha traducido en una mejor postura, proporciones más armoniosas y una actitud distinta incluso al caminar. Para sorpresa mía me veo y me siento mejor, espero mis clases de tango con entusiasmo, y si antes usaba la ropa más cómoda y deportiva para asistir a clases, ahora pongo especial cuidado en mi atuendo:coqueto, práctico, inspirador.
Creo que el tango me ha ayudado a asumir de una forma más completa mi identidad de mujer, de mujer sensual, creativa, entera. Espero que también me enseñe a abrazar mejor, a ser abrazada, y en ese abrazo preciso bailar el mejor tango de todos: la vida.

Anoche soñé


Estoy frente a la hoja en blanco, un lugar común, pero cierto, salta de mi mente a mis manos: el clima ennortecido, la taza de café a un lado, el libro al otro, las galletas…ya me las comí. Y me acuerdo del sueño de anoche: Estaba en Cuba y tenía que usar un minivestido para una presentación artística.-- ¡Oigan! –Protesté-- Saben que tengo cicatrices en la pierna derecha y se me van a notar. –¡Claro que no!-- Me dijo alguien—si sonríes ni quien se fije en tus cicatrices. ¿No es un sueño hermoso?

lunes, 27 de octubre de 2008

:Apuntes entre dos puntos:

  • Mundo: hoy no sé dónde estás tú y dónde estoy yo: vértigo.
  • Álvaro Burgos: yo quiero sentirme como tú cuando cumpla 26.
  • Carmen María: estás a punto de cumplir 31 años, pero lo bueno es que te sientes de 31.
  • Alguien duerme conmigo todas las noches: Belílula.
  • Tango: muy propio de mí llevar más de seis meses bailándolo sin pareja.
  • Ejercicio: olvídalo, no quiero perder mis reservas de grasa.
  • Bienestar: tercamente sigue de pie a mi lado, las sorpresas no lo abaten.
  • Escribir: hazte a un lado, que ya me toca leer.

domingo, 26 de octubre de 2008

Domigo para mis sentidos

Hace mucho que no hago una lista, y ahí va esta: lo que hoy me ha hecho sentirme muy viva y feliz:

  • Un delicioso “Smoogus” de fresa, coco y plátano.
  • El clima: otoño fresco y reposado, todavía algo húmedo y siempre luminoso.
  • Los sonidos del domingo: campanadas en la mañana, niños ahora en la tarde.
  • La adquisición de dos libros nuevos, uno sobre tango y otro sobre escribir poesía.
  • ¡Mi blog! Nuevo nombre, nuevo diseño, y lo mejor: nuevos visitantes.
  • Mi hermano Nacho y familia quienes vinieron hoy a Mérida.
  • Mi vestido de flores de siempre, que no sé porqué hoy me sienta mejor.
  • Nuevo trabajo en puerta, (un curso) y con ello la oportunidad de empezar diciembre libre de toda deuda y aprieto económico.
  • Mi casa, mi cuarto, darme cuenta de que estoy rodeada de cosas bonitas y sencillas: mis fotos, cuadros, libros, flores, cajas..
  • El entusiasmo por los proyectos que inician: los cursos de tango, las clases de canto,
  • Y un encuentro feliz para cada día de la semana que entra.

viernes, 24 de octubre de 2008

Literatura al margen


Dicen por ahí que algunos grandes escritores, como Petrarca, pensaron que iban a trascender con sus escritos cultos y muy trabajados, y en realidad pasaron a la posteridad por lo que escribieron al margen, en el dialecto de su localidad y de manera informal. ¿Por qué? Pues porque así comunicaron más, fueron más auténticos, y por lo tanto, eso único que ellos eran logró traducirse en las palabras que llegaron al corazón de la gente.


Y es que de eso se trata, de comunicar, de hacer universal la experiencia particular, de arriesgarse con las palabras, con las formas, a través de la gramática, por encima de ella, escribiendo algún género particular o inventando uno; publicando libros o… usando los blogs. Sí, los “blogs” son ahora ese lugar indeterminado, (literariamente hablando) una especie de tierra de proscritos, a quienes los escritores de libros desprecian y al mismo tiempo temen. (Claro, los hay habitantes de ambos mundos).


Ahora que escribo esto caigo en cuenta de que yo siempre me he sentido cómodamente al “margen” del mundo literario institucionalizado. No me interesa pertenecer a ninguna de las dos agrupaciones oficiales de escritores de mi estado, con todo y que he sido alumna o maestra de quienes presiden esas reuniones. Tampoco me cuadro a las tendencias temáticas o de forma de lo que se escribe ahora, aunque intento aprender de todo. Lo que más me satisface de mis elecciones, es la especie de independencia de lo que yo soy, a las trampas que el ego suele ponerles a quienes quieren escribir. He llevado un camino lento, ahora tal vez más decidido, y tengo muy en claro lo que pretendo y construyo:


Escribir, y que ello tenga que ver con la comunidad, con lo comunitario, con lo integral. Comunicar, y animar a comunicar y describir ese mundo que siempre puede ser mejor en común si ponemos amor y creatividad en él. Escribir al margen, al centro, en todos lados, leernos mutuamente, dedicarnos poemas, leer a dúo, y derribar con nuestras voces las fronteras.

jueves, 23 de octubre de 2008

Alabanza sensual doméstica, incluyente, a tí, a mí , a todas



Mujer, es que en las mañanas de todos los días
las sábanas celosas se pegan a tu cuerpo

para no dejarte ir entre las prisas.
Y sujetan tus caderas que irán a acariciar telas distintas

y lamenta tu cuarto, tu viaje de leyenda a la cocina.

Y allá, mujer, entre los trastos

y los alimentos nobles que son ya tú, ya tu familia,

un canto de alabanza te circunda
y nutre tu carne palpitante,
y pinta
un nuevo sol tu nueva risa.
Y el agua que espera la mañana

para tocarte nuevamente,
es la llovizna
de las bendiciones sensuales
que la vida
te ofrenda porque te ama,
así de humana,
de doméstica y distinta.

Y ya sea que coronada y con un portafolio te despidas.

O te quedes en la casa, con la ropa cómoda

y los quehaceres a la vista,

Es que mujer, no sólo en la mañana

recuérdalo en dos horas, piensa en ello
al mediodía:
Alguien te quiere más que tú, pero mejor sería
que quien más te quisiera seas tu misma.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Acción de gracias


Hoy me siento agradecida por mirar de nuevo

Las flores de embeleso (así se llaman) azules y a mi puerta.

Las llaves doradas con las que presiento mi casa

Y la frescura nueva de un otoño que se acerca.

Me siento agradecida por mirar mi cuerpo joven

Nunca igual, aún más mío, tan cómodo de suave

de fuerte, de creativo.

Y mi rostro de miradas como palomas adultas

y mi sonrisa como abrazo radiante y sensitivo.

Agradezco la noche de ayer que fue piadosa

y me envolvió en su colcha de bienestar y alivio.

Y el desayuno cordial, mis clases milagrosas

y la charla efervescente con Juan Manuel que es mi amigo.

Hoy agradezco la ropa que me sienta, suavecita,

los zapatos coquetos que mi madre un día me dio.

Esta mañana que es larga, luminosa y muy bonita

y la conciencia del momento, que es regalo y bendición.

martes, 21 de octubre de 2008

Recuerden


”Ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú”
Alejandra pizarnik


Que no digan que Carmen María se equivocó de nuevo, que se tropezó entre la ansiedad y el miedo, entre se precipitó en una ilusión inútil. Que no digan que otra vez concibió falsas esperanzas, que volvió a apostarle a la sinceridad, que volvió a equivocarse de talla de zapatos, que alguien no pudo dejar pasar sus miserias para quedarse con su corazón.

Que no digan que Carmen María se siente sola, que se equivocó de mes, de año, de palabras, que un día midió mal sus fuerzas y volvió a caer. Que nadie vaya diciendo por ahí que tiene (nuevamente) mal de amores, que pasó por alto otro “Te lo advierto” que fue ilusa y evasiva una vez más.

Que recuerden mejor lo radiante de su rostro, el entusiasmo que nació de nuevo, la inspiración que le hizo volver a bailar y volver a escribir. Que digan mejor que algo de su amor sostuvo el milagro de otro sueño, que fue una canción creativa una vez más, que alguien por ahí lleva dentro una bendición que desconoce, pero que un día le hará brillar.

Mejor recuerden que Carmen María es alguien única, de una singularidad tal que casi no combina, pero que también es corazón y también es cuerpo. Que lleva dentro de sí la luz de algo muy grande, un sueño latente que un día despegará.

lunes, 20 de octubre de 2008

Todo el día de nuevo ayer


Apenas dormí anoche pero desperté con total lucidez. Antes de salir a la escuela donde trabajo revisé los correos que me envían mis alumnos del taller literario. Solamente de leerlos siento cómo crece mi entusiasmo. Cuando estoy escribiendo o cuando comparto lo que en grupo creamos, siento cómo la vida fluye y ese fluir me recorre con energía, con alegría y con esperanza.


Claro, eso no quita que tenga el corazón roto. Sin embargo es un dolor solo. Sin resentimiento, sin reproches, sin cargos de conciencia. Tal vez, incluso, con un poco de alivio. De pronto estoy doliéndome de lo irremediable que es sentir esta pena, y de pronto estoy entusiasmada planeando mi próximo viaje a Argentina para bailar tango. Hoy me puse una blusa color rojo sangre. Desayuné de lo más saludable, tengo que terminar de editar la revista literaria que está quedando de lo mejor. Y de sólo pensar en todas las personas y cosas bellas que hay en mi vida, me siento motivada y feliz.


He tenido todo el día la sensación de estar soñando, y es un sueño donde el corazón me pesa de tanta tristeza y me arde el desengaño. Miro mi pasada alegría y no puedo creer que se haya ido, pero se fue, y yo la vi irse mientras comía una galleta tras otra y trataba de enlazar, con mis ya inútiles palabras y cariños, ese pasado reluciente de promesas y de bienestar. ¿Pueden convivir la pena y el sentimiento de plenitud? Ahora mismo está sucediendo. Siento como si una extraña bendición se cerniera sobre mí, para otorgarme todos los dones que estoy necesitando y para anunciarme la llegada de una alegría más fluida y posible, un amor real que no sólo coincida con lo que soy ahora, sino con lo que deseo para mí.

domingo, 12 de octubre de 2008

Primera lección para ser brujita: aprender a hacer pan.


¡Qué rico huele después de que ha llovido! Me recuerda las tardes en el rancho, cuando mis hermanas y yo nos dedicábamos a preparar el pan para la cena. Mi madre, que es sabia, además de discreta y eficiente, nos ponía a trabajar en equipo mientras ella nos supervisaba desde lejos. Hacíamos pan salado, deliciosas galletas (mi especialidad) pan dulce para hacer “chuc”, pays con los mangos y mameyes que cosechábamos, pasteles para las festividades, y deliciosos panes de plátano, manzana o elote según fuera la temporada.


Me da ternura recordar a las tres hermanitas pasando horas y horas entre harina, latas para hornear y rodillos para estirar la masa. Lo que ahora hacemos en pocos minutos en ese entonces nos llevaba horas. (Algo muy ventajoso para la mamá, que de esa manera nos tenía entretenidas). Recuerdo que más de una vez lloré de cansancio y frustración cuando después de tanto esfuerzo, y al sacar el pan del horno notaba que se me había olvidado ponerle el polvo de hornear, o aquella vez que se me cayó la masa del volteado de piña que estaba preparando.


Aprender a hacer pan me ha enseñado muchas cosas. Una de ellas, que soy perfectamente capaz de escribir un libro, pues durante varios días de lluvia a causa de una depresión tropical, me dediqué a poner por escrito todas las recetas de la familia, a mano, dibujos incluidos. Otro aprendizaje es, que lo que cuesta mucho trabajo al principio se convierte en algo sencillo más adelante. Además, aprendí que lo que está escrito en forma de instrucciones puede convertirse en una riquísima realidad. Eso es lo que yo llamo autorrealización y que actualmente en docencia se llama “adquisición de competencias”. No menos valioso es aprender que cuando hay algún niño en la casa, la forma más entretenida y útil de hacerlo feliz es ponerse a preparar con él unas galletitas (luego me preguntan por qué tengo tanto éxito con los niños, he aquí uno de los secretos). Y bueno, después de esas exhaustivas sesiones de panadería, ahora nada que represente meterme a la cocina me significa agobio alguno. Claro, si me dan a elegir entre cocinar o leer, o hacer galletas y escribir, pues…las letras le sacan mucha ventaja a las harinas, a menos que se trate de combinar ambas cosas, como lo testifican mis libros más amados con algunas manchas de mantequilla por aquí o por allá. (Consecuencias de cocinar y leer al mismo tiempo). En fin, ahora que he saciado mi necesidad de escribir, voy por unas galletitas.

sábado, 11 de octubre de 2008

¡Quien no vuela es porque no quiere!



Este viernes los alumnos de análisis literario del Piaget tuvieron que ver la película Troya para compararla con la Ilíada. Y ahí ven a todas las alumnas suspirando por el personaje de Aquiles, (independiente, arrebatado y a la búsqueda de fama) cuando el que a mí siempre me ha gustado es el de Héctor. (Sabio, noble y buen esposo y padre). Pasa lo mismo con la serie favorita de las niñas de mi edad: Candy. ¿Quién era el galán favorito? ¡Pues Terry! El artista irascible, apasionado, conflictivo. Pero ahí también era yo la excepción, a mí me gustaba Albert, el buen amigo, sensato, modesto y desapercibido aristócrata que amaba las causas nobles.

¿Entonces hay un “buen chico” en mi vida ahora? No, todavía no…pero cuando menos, no hay un “chico malo”. Digamos que si hasta ahora no he elegido una pareja que me venga bien, en cambio he construido una vida que me viene como anillo al dedo: Pasos firmes y bien decididos, amigos que valen oro, un trabajo que me ha dado mucho más que sólo satisfacciones. Como la más rica y saludable comida vegetariana, bailo tango, practico yoga, convivo armónicamente con mi familia y además, construyo el sueño que quiero para mí, un sueño donde la literatura y el arte forman parte de mi quehacer diario, de mis relaciones con el mundo, con el presente y el futuro.

Claro, para llegar hasta este punto feliz y de “paso al frente” en mi vida, he tenido que torear, huir, deshacerme de situaciones que, como Aquiles y Terry, son a la vez que atractivas, poco convenientes. Y con alegría (ahora) puedo decir, que incluso he conocido un que otro “Terry” que me ha dejado regalos valiosos, y no me refiero a los libros bellísimos, chales de oriente y cartas con mejor estilo que las mías, que atesoro por ahí, sino a las inspiraciones, impulsos y aprendizajes que me han dejado esas presencias y esos adioses. ..Uno de los sueños más impresionante que he tenido, es el de volar a gran altura, sola y feliz. Y no es que decida estar sola, lo que decido es volar. Por supuesto, con mis ojitos bien abiertos por si veo por ahí algún chico bueno que tenga alas.

viernes, 10 de octubre de 2008

Del sueño a la realidad soñada

"Si has construido un castillo en el aire, no has perdido el tiempo,
es allí donde debería estar.
Ahora debes de construir los cimientos debajo"
(George Bernard Shaw)

El cerebro, el mío…desde hace un tiempo me vengo interesando en cómo funciona mi cerebro, por qué sueño tanto, cómo es que la poesía es tan accesible para mí, por qué me despierto a la misma hora cada mañana y si me lo propongo, me despierto exactamente 15 minutos después. Quiero entender mi ineptitud para las numeraciones y mi fascinación por la lógica, mi capacidad para administrar por un lado y para apreciar la pintura abstracta por otro.

Ayer que hablaba con mi amigo y maestro Octavio, (psicólogo y terapeuta floral) se nos ocurrió que sería excelente escribir un cuento para cada estado emocional asociado con una flor. Podríamos dar talleres de escritura terapéutica (es uno de mis más acariciados proyectos) e incluso, editar un libro al respecto. Estoy entusiasmada. Octavio me puso como tarea estudiar las formas de procesamiento de información de ambos hemisferios cerebrales, y en eso estoy. Descubro que por fortuna, superé hace mucho la supremacía del derecho (Lo fantástico, lúdico, sentimental e intuitivo) para equilibrarlo con el izquierdo (lógico, verbal, abstracto, intelectual). De nos ser así todo lo que vivo de manera tan intensa desde el mundo de lo imaginativo, las relaciones y los sentimientos, nunca podría ser traducido a estrategias, textos, eventos y explicaciones.

Tal vez esto se deba a que crecí con dos personas, mis padres, creativas y prácticas al mismo tiempo, pero claro, nunca imaginativos y soñadores como yo. Recuerdo cuando mi madre, al observar cómo no podía despegarme de los libros que me llevaban a lugares mágicos tan seductores para mí, me decía: “Hija, ya deja de leer y ponte a hacer algo de provecho”. Actualmente intenta convencerme de que soy más maestra que escritora. Por fortuna, en mi vida he echado por tierra todas y cada una de las profecías limitantes que se me han indicado. ¿Y quién no ha escuchado una y otra vez las desalentadoras profecías respecto al arte y la vida de los artistas?

Ahora, poco a poco, voy conquistando el terreno de la escritura. Y saben qué, me alegra, motiva y alienta, darme cuenta que no estoy sola. Ahí están esas personas valientes, viajeros osados que transitan, casi a tientas, el arduo camino que va desde el sueño hasta la realidad soñada. (Del hemisferio derecho solo al completo en compañía del izquierdo) Ana Paola en Monterrey estudiando letras, Álvaro Burgos quien asume por fin, pese a todos sus miedos, su identidad de literato, Joaquín Peón conquistando espacios para todas sus letras, Alejandro Pinzón, quien sostiene, con callada constancia, cada uno de los pasos de su sueño grande. Y aquí estoy yo, estudiando, escribiendo, planeando y compartiendo. Cuando mi castillo en el aire se convierta por fin en el cálido palacio que sueño para mí, ustedes serán mis primeros invitados. Miren, pásenle, esto de aquí es el vestíbulo…

Palomas como las mañanas


Pongo las palomas que tú quieras
en el regazo de tu océano,
con las corrientes tintas de tus ganas.

Las palomas:
las hermanas multiplicadas
que sienten como yo de cantos,
de nidos, de campanarios.

En tu océano,
mi totalidad infantil que no te alcanza,
con las millas de llegar y nunca llego.
Pero aquí estoy,
capturando mis deseos con mi entrega
de palomas como las mañanas,
blancas unas,
grises y azuladas las más:
ojos de mar que aletean hacia mí,
que me responden sin números
y sin cálculos,
en donde deposito
lo que tú y yo coincidimos.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Otras palabras para el amor


Un día de estos moriré entre una nube de insecticida. Planeaba sentarme en mi sala a escribir plácidamente, y en lugar de eso me pongo a perseguir mosquitos, quienes a su vez me persiguen a mí…¡Maravillas de las tardes de mi tierra, tan cálida y pintoresca!


Tengo ganas de ponerme lírica, pero el olor a “casa y jardín” del matamoscos no es lo más inspirador en este momento. Tengo junto a mí una antología poética hermosa, pero…¿por qué estos poemas de amor no me dicen nada? Tantas y tantas palabras conjugadas que no aciertan, hoy en mí, a crear “la magia” de la identificación, y mucho menos la de la inspiración.


Así que haré mi propio intento. Amor: un verano radiante a ritmo de tango; el refrigerador de mi casa lleno fruta; Carmen María y Maricarmen girando como las tazas de café en el microondas. (no es un símil poético, estábamos de hecho, imitando a las tazas). Eso es amor para mí hoy. Extrañar en paz, dormir en paz, despertar y escribir alguna simpleza en el facebook. El amor es mirar mis recuerdos con cariño, mirar mis fotos y ver que esa Carmen María que cuando era niña soñaba con estar enamorada y ahora vive ya no ese amor, sino con algo muy distinto, algo nuevo, algo que se sale del lugar común del enamoramiento y puede ser más y ser menos. Menos ilusión, más autenticidad, menos impulso, más sostenido. Un amor que se baja de la luna y da pasos (pero de baile) sobre la tierra, y que hace hechizos de magia blanca en lugar de mirar una y otra vez la bola oscura de la magia negra. Es, por supuesto, más que un sentimiento, nace y crece en torno a más de una relación, y va tejiendo realidades de múltiples dimensiones en donde puedo sentir a Dios.


Y me siento como más alta y más adulta, llena de colores y de dignidad, (una corona de flores en la cabeza). Y ya no espero el huracán ni con miedo ni con necesidad de todo ese viento y esa agua. Me quedo con el lago de agua fresca que traigo conmigo, me quedo con mi amor, el de todos los días, el de la certeza cuando todos me previenen de futuros naufragios, el de la alegría que no sólo hace eco en mí.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Desvergozadamente alegre

Estoy cansada…y fresca de acabar de lavarme el cabello y feliz de ver a Belílula (mi gata) jugar con las persianas de mi cuarto. Hoy un amigo y compañero de trabajo me dijo que me veo feliz, que irradio una felicidad contagiosa. Ahora mismo quisiera quitarme, como se quita una armadura, este cansancio de viernes por la tarde, y quedarme únicamente con el bienestar. Tuve una semana excelente, llena de satisfacciones, de sorpresas, de descubrimientos.


Y es que a la felicidad actual yo quisiera llamarle bienestar. Y sé que sería algo pesado hablar de mi bienestar de no acompañarle todo ese esfuerzo, pasado y presente, con el que apuntalo el estar bien ahora. Mi amigo Alejandro, quien ha alcanzado logros importantísimos en su carrera de músico, me decía el otro día que a veces la gente ve con envidia esos logros, y no se fija en el esfuerzo y los sacrificios que implicaron. Porque Alejandro ha apostado todo por su vocación y por su crecimiento, me constan su valentía, su estrategia y su lucha diaria. Algún día sé que le veré cosechando lo que ahora siembra, y entonces quiero verlo compartir descaradamente su satisfacción, como yo comparto ahora sin tapujos mi alegría.


En este momento Belílula está queriendo acostarse sobre las cartulinas que están sobre mi cama, le he tenido que aventar mi vaca de peluche para ahuyentarla, porque esas cartulinas son preciosas para mí. Me las dieron, llenas de agradables leyendas de despedida, mis queridas exalumnas teresianas, porque hoy concluyó el mes que suplí a su maestra de redacción en su colegio. ¡Qué experiencia! Esas chicas inteligentes y alegres, que están creciendo de una manera tan distinta a como yo crecí me enseñaron a despojarme de prejuicios y a admirar sus prioridades, su manera tan particular de dirigir su inteligencia, su encantadora superficialidad, su alegría auténtica.

Y ahora voy a encontrarme con mi mejor amiga, hablaremos de nuestra semana, de los variados e interesantes aspectos de nuestras vidas, de nuestras respectivas inspiraciones, de nuestros sueños.


Yo tengo un sueño y quiero compartirlo por escrito, no ahora, sino TODOS LOS DÍAS DE MI VIDA. Quiero comunicarme, irradiar, tocar con letras de colores algo más que las pupilas de esa gente que tanto admiro y amo: la humanidad.


...Quisiera bailar en un local cerrado, yo coronada no de esmeraldas y rubíes sino de musgos y hongos y alfileres. Para proclamar en el reino de las más solitarias ballenas mi dulce sueño con estas sobrecogidas palabras: pregono en voz alta el espanto que me produce la felicidad. Camilo José C.

Escribo por ti, por lo que nunca has dicho.

¿Desde dónde escribo? Escribo desde lo que soy, de lo que desconozco y no comprendo, desde lo que me afecta, es decir, desde lo que me rehace. Escribo para reconocer los desconocimientos que están ahí y ante los que no quisiera permanecer ciego. Escribo para imponerme cierta lucidez, para negarme al desconcierto." Tomás Eloy Martínez

Escribo como para sujetarme de una tabla que a veces es salvación y otras zozobra, muchas veces puente y otras veces es un peso muerto, o un arma, o simplemente una amenaza. Pero escribo en la libreta de mi materia, en mi diario de papel, en las cartas a mis amigos, aquí, en el sitio de Otra María, en mensajes de celular, en la palma de mi mano.

Lleno formularios y envío invitaciones, escribo icluso para los días oscuros de la letra muerta, cuando fuera del alcance de las palabras, no me quede otra que jugar un papel en la ausencia de la pluma. Quiero encontrar el hilo negro que marque el pespunte de estos pedazos dee mí. Algo que pueda leerme y decifrarme.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Brujas en mi casa


Jamás he acostumbrado colgarme nada del cuello. Me gustan los collares y tengo algunos lindos, pero al igual que las pulseras y lo aretes, llega un momento en que sólo quiero sacármelos de encima. Ahora que me fui de viaje encontré un cadena delgada con un dije de plástico. Es transparente y tiene rosas silvestres pintadas. Me encantó. Ahora lo tengo puesto y me siento como mágica, como poderosa. Cuando era niña y me moría de miedo por la posible bruja que vendría por mí, inventaba letreros mágicos que le indicaban que yo vivía en una dirección contraria a la de mi casa, a miles y miles de kilómetros de distancia. Así podía sentirme aliviada por un rato. Después, una bruja de verdad: Catita, me regaló una muñeca de trapo. Me dijo que si dormía todas las noches con ella me sentiría a salvo. No siempre me sentí a salvo, pero Perla me acompañó durante muchos años, mudanzas y viajes de paseo.

Después de tantos cambios de domicilio ahora sé que mi casa es el lugar en donde me sienta segura. ¿Un patio oscuro y húmedo, amplio y con olor a hierba? ¿Una habitación luminosa en donde se escuchen risas? ¿Una hoja en blanco y una caja de colores de esas que tienen una Blanca Nieves estampada de un lado y una bruja amarilla del otro? ¿Una capilla que huela escandalosamente a nardos y a mujeres de pueblo? ¿Mi casa es una tela de algodón con la que se puede vestir muñecas, hacer cortinas nuevas o sacar cuatro trapos de cocina; es una caja de galletas? ¿Es el ronroneo de mi gata o el blanco brillante de las sábanas puestas a secar? ¿Un lugar, un camino, una familia?

Algunas veces pienso que estos últimos seis años han sido como vivir en una casa con patas de gallina como la que leí tenía la bruja de un cuento. Esta singular vivienda se encontraba dentro de un bosque, se movía bailando de un lado a otro y estaba llena de semillas y de aprendizajes. Cuando la joven del cuento logró salir con vida de ahí, llevaba en las manos el obsequio de la bruja: un palo con una calavera llameante en lo alto. Con ella pudo alumbrar su camino, encontrar su casa y vencer a los enemigos que le impedían sentirse en casa como en su hogar.

Me pregunto si en lugar de que la bruja de mis miedos de niña me encontrara, no la habré encontrado yo a ella. Total, bien que sé a que lejano rincón logré enviarla con mis engaños. Sí, tal vez he vivido por fin en “la casa de la bruja” (de niñas, mis hermanas y yo le llamábamos así a la cabaña semiderruída del rancho en donde jugábamos al club de escritura, pintura y teatro). La casa de la bruja…vaya lugar, vivir cara a cara con los temores fue para mí como abrir por fin esa puerta detrás de la cual se anuncia un mundo terrorífico, para descubrir que por fortuna se trata de un camino fascinante.

Ahora que pude aprender en ella, yo misma puedo regresar a casa y sentir que tengo en mis manos mi propia seguridad. Y tal vez no sean flores, ni colgantes, ni agradables sensaciones evocadas mis preciados amuletos para el camino, sino una calavera radiante de luz en medio del bosque.